martes, 2 de mayo de 2017

De regreso a casa...




Francamente me la he pasado como loco en las ultimas semanas, y es que si pareciera que la estoy pasando increíble, pero créanme no es así del todo mi trabajo es maravilloso lo he de admitir, pero requiere un esfuerzo extra que la mayoría no ve, me es complicado poder detallarles del todo lo que esto implica, así que solo me limitare a decirles que es muy exigente y celoso.


Justo antes de tomar mi regreso a casa medite unas horas en todo lo que viví en este ultimo viaje, y no me refiero a las experiencias excitantes del MBFWMX, si no mas bien a las experiencias que no del todo uno comparte por la vida, como el conocer a un anciano que te pide una ayuda para poder llevar algo de dinero a su hogar y sin querer terminas hablando de algún tema en particular como la revolución mexicana, la economía y la numeración mal asignada de la ciudad de México, este tipo de situaciones me ayudan a comprender aun mas como es que la vida actúa de una manera indescriptible y se nos dan las experiencias que  necesitamos vivir.





Justo cuando tome mi uber para ir al aeropuerto recuerdo pasar por la zona del centro de la ciudad, no se como podría explicarles lo que sentí, fue una nostalgia absolutamente brusca, era domingo el reloj decía 5:45 a.m. tal ves mas o tal ves menos, estaba un poco fresco pero el clima era agradable a la piel (ya que mi conductor uber no tenia ni la mas mínima intención de encender el clima) las calles  estaban completamente vacías salvo la gente de servicios públicos, y el sol pintaba unos rayos amarillos rojisos asomándose por el oeste, ver las calles y edificios de esa magnitud solos, viejos y desgastados me dieron una impresión de melancolía por que las calles se veían así, si se les había invertido tiempo en construirse, en arreglarse, se aporto dinero y lo mas importante el tiempo de personas vivas que apoyaron a que se terminaran ese proyecto.





Pero a final de cuentas ver lo terrible que se veían los edificio, las pinturas carcomidas, las paredes manchadas de zapatos, banquetas quebradas y manchadas de aceite automovilístico en el piso me dolió, por que comprendí el poder de las ruinas, la ciudad es realmente inmensa pero al pasar a esa hora por esas calles me dan la impresión de nostalgia de todo lo que se ha vivido allí y las experiencias que han pasado miles de personas en cada una de sus calles.







Todos queremos que las cosas permanezcan igual , preferimos estar viviendo lo mismo una y otra ves aunque las circunstancias no sean placenteras, por que le tenemos miedo al cambio, preferimos seguir a veces en la aflicción o soportar de cierta forma malestares físicos, emocionales, morales y mentales que movernos por que lo desconocido puede pesar mas, pero lo cierto es que la única trampa es atarse  emocionalmente al caos, al desorden o a lo que nos haga sentir de cierta forma insatisfechos. las ruinas son lo único que nos hace recordar que una ves quisimos cambiar movernos de lugar, nos hacen recordar lo que fuimos y lo que no queremos volver hacer, en esa inmensa ciudad recordé muchas cosas, ademas de que me enseño muchas otras, pero mas que ello me dejo que debemos estar preparados para los cambios y la transformación ya sea cual sea la que quieras realizar durante tu regreso a casa.... 

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